Estoy contento de reunirme hoy con vosotros y con vosotras en la que pasará a la historia como la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestra nación.
Hace un siglo, un gran americano, bajo cuya simbólica sombra nos encontramos, firmó la Proclamación de Emancipación. Este trascendental decreto llegó como un gran faro de esperanza para millones de esclavos negros y esclavas negras, que habían sido quemados en las llamas de una injusticia aniquiladora. Llegó como un amanecer dichoso para acabar con la larga noche de su cautividad.
Les invito a mirar las imagenes anexas para mostrarles como este que era un río hace algun tiempo se ha convertido en montañas de lodo, piedras y lagos contaminados de mercurio. Esto es lo queda del río Dagua en este lugar de Saragoza ubicado en la via al mar entre Cali y Buenaventura, un paso obligado para todas las personas que entran y salen de Buenaventura.





